Una experiencia inmersiva dentro de Arte Cretino

Además de su estreno cinematográfico, El jardín de mi papá formará parte de la exposición internacional de Arte Cretino, donde se presentará en una versión inmersiva concebida como videoinstalación.

En esta propuesta expositiva, fragmentos del documental se desplegarán a través de varias proyecciones simultáneas, creando un espacio envolvente donde distintas etapas de la vida del protagonista —infancia, juventud, amor, trabajo o familia— dialogan entre sí a través de imágenes, sonido y paisaje.

Esta instalación permitirá experimentar la obra desde una perspectiva diferente a la proyección lineal del documental, transformando la narrativa en un recorrido sensorial por la memoria.
Un proyecto sobre memoria, paisaje y legado

El jardín de papá nace como una exploración personal de Ignacio Sánchez Bravo sobre su padre, pero se expande hacia una reflexión universal sobre la relación entre padres e hijos, la transmisión de valores y la forma en que el territorio guarda la memoria de quienes lo habitan.

A través de una mirada íntima y poética, el documental invita al espectador a detenerse, escuchar el paisaje y reconocer en él fragmentos de su propia historia.

El estreno del documental en noviembre de 2026 marcará el inicio de su recorrido por espacios culturales y festivales, así como su presencia dentro de la programación internacional de Arte Cretino.

Más que un retrato biográfico, la instalación es un homenaje íntimo y colectivo, un acto de amor hacia un padre que se transforma en experiencia compartida, abierta y viva.

El jardín de papá es un documental de 40 minutos que combina distintos lenguajes audiovisuales para reconstruir la vida de un hombre a través de los paisajes y de las personas que la habitaron. La película alterna piezas puramente paisajísticas —observacionales y sensoriales— con entrevistas puntuales a quienes compartieron su camino: nietos, hijos, sobrinos, amigos y familiares de distintas generaciones, todos ellos vinculados a los lugares por los que viaja el relato.

El recorrido arranca en La Adrada, en la Sierra de Gredos, territorio de origen y memoria. A partir de ahí, el film traza un viaje físico y emocional por espacios significativos que evocan las diferentes etapas de la vida: la infancia, la juventud, el amor, el trabajo, la familia y la relación entre padre e hijo. Las entrevistas no siguen un orden cronológico, sino que aparecen como fragmentos íntimos que dialogan con las imágenes, los silencios y los paisajes sonoros.

En el contexto del colectivo Arte Cretino y sus exposiciones por galerías, El jardín de papá se presenta no como una única pieza cerrada, sino como una video-instalación. El documental se expande en el espacio expositivo ocupando una estancia completa, donde varios proyectores reproducen simultáneamente distintas capas del relato. Las diferentes edades del Jardín de Papá —el origen, el crecimiento, la madurez y el paso del tiempo— se mezclan y se superponen, generando atmósferas cambiantes y recorridos no lineales.

El espectador no “ve” la obra, sino que entra en ella: camina entre imágenes, sonidos y voces que se cruzan, creando un entorno poético y sensorial. El jardín, real y simbólico, se convierte así en un espacio habitable donde memoria, paisaje y emoción dialogan. Más que un retrato biográfico, la instalación es un homenaje íntimo y colectivo, un acto de amor hacia un padre que se transforma en experiencia compartida, abierta y viva.

FRAGMENTO DE «EL JARDÍN DE PAPA» documental de Ignacio Sánchez Bravo.

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